
Hoy recordamos un héroe que nos dio el pueblo de Utuado. Private First Class (E-2 en los Marines) Fernando Luis García Ledesma. Nacido el 14 de octubre de 1929. Poco pude encontrar de su vida antes de la milicia, solo que fue nacido y criado humildemente en las montañas de Utuado para más tarde ser secretario en el Texas Company (Texaco, ah si la gasolinera claro). Algo que hay que tener en mente es que nuestro héroe puertorriqueño fue el primero en recibir el mayor galardón que un militar puede recibir en tiempos the guerra. Fernando García nació para ser el primero de 9 héroes hasta hoy en ganar la Medalla de Honor.
En 1951 García enlisto en el Cuerpo de la Marina de los Estados Unidos (USMC) donde se hizo infante de marina en Parris Island (no has visto Full metal Jacket?). Después de graduarse fue enviado al campamento Lejeune, en Carolina del Norte para mas entrenamiento antes de ser enviado para Corea en marzo de 1952. Para ese entonces, el marino ya había sido promovido a Private First Class. García fue miembro del 3rd Batallón, 5th Marines, 1st Marine división.
En la noche del 5 de septiembre de 1952, Mientras defendían un puesto de combate en las líneas del frente de batalla en Corea, Nuestro infante de marina, PFC García aun sufriendo de heridas de combate, se movió a través del intenso pasaje de fuego hostil para suplir un punto de defensa a sus compañeros con granadas. Mientras estaba ayudando a sus compañeros, una granada enemiga había caído cerca, en el cual teniendo solo fracciones de segundos, durante un heroico acto de sacrificio, nuestro héroe gritó “¡Lo tengo!” mientras decidió lanzarse encima de la granada absorbiendo de este modo todo el impacto del mortal explosivo y así salvando la vida de sus hermanos marinos. Su gran valor personal y firme decisión frente a una muerte inminente demostró que este boricua refleja las más finas tradiciones del servicio militar estadounidense.
El 25 de octubre de 1953, Los padres de García recibieron la condecoración mas alta en el servicio militar en honor a su hijo en la Alcaldía de Utuado.

Algo que me conmueve de este caso es que recibir un galardón militar en una época donde el discrimen y el racismo eran norma, demuestra que en el corazón del servicio militar, Honor, Valentía, Coraje y Sacrificio no tienen color, raza ni origen. El ejercito americano al igual que la nación entera ha caminado un largo camino de progreso y aceptación, muchas veces caemos en la trampa de pensar que estamos protegidos por derechos naturales, técnicamente no es mentira, pero la vida real no siempre nos da la razón, muchas veces los derechos que creemos tenemos garantizados se han obtenido a través de lucha, sudor y trabajo duro, a veces al punto del sacrificio de vidas humanas. Es algo que he aprendido y he vivido en carne propia, en especial cuando tomé la dura decisión de dejar la isla para buscar un mejor vivir para mi familia.
Quiero añadir, este boricua demostró la crianza y la casta de un verdadero puertorriqueño, que así, con nuestro estatus territorial y límites políticos, vamos a donde nos envían y damos el todo por el todo en servicio a la nación americana. Desde las tranquilas montañas del hermoso pueblo de Utuado hasta las caóticas colinas en el frente de batalla en Corea, nuestro héroe demostró tener sangre guerrera, sangre que se define como puertorriqueña. El Boricua ha sabido destacarse en la milicia como gran guerrero y capaz de ir más allá de las expectativas. Es algo por el cual tomamos orgullo y lo tomamos muy enserio.
Private First Class Fernando Luis García Ledesma, otro ejemplo de la grandeza puertorriqueña, digno de recordar y emular. Jamás serás olvidado hermano.
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