
Me acuerdo cuando llegué a intermedia, un mundo totalmente diferente en la ciudad. Para los que no saben, yo me crie en un barrio humilde en la ciudad de Ponce. Cuando crecí era una época donde los celulares, el internet, incluso el agua caliente eran un lujo. El hogar donde me crie era el típico hogar de familia humilde, mi padre salía a trabajar mientras mi madre se encargaba en los que haceres del hogar. La escuela elemental era de barrio, ni siquiera fue bautizada con el nombre de un personaje ilustre, se llamó como el barrio donde me crie, que ni siquiera el nombre de mi barrio tiene sentido alguno creo que nadie sabe que significa o de donde vino ese nombre. Pero, eso no le quita lo impactante e importante que fue vivir y participar en dicha comunidad. Cuando llegué a intermedia, la dinámica cambio, de salir a pie para mi escuela a madrugar para coger la guagua escolar. Los que viven en la ciudad posiblemente no saben de lo que estoy hablando. Tener que levantarse a las 5am para estar a las 5:45 listo porque la guagua llegaba y nos llevaba a la escuela en la ciudad. Siempre recuerdo el choque cultural que tuve cuando llegué a 7mo grado. La escuela intermedia Eduardo Neuman Gandía, uno de los historiadores mas ilustres de su época. Cosa que vine a saber después de la adultez, por que ya sabes, nadie se pone a buscar de donde salen los nombres de los lugares donde uno estudia siquiera donde uno vive, ya sea la calle, urbanización o caserío. Realmente a nadie le importa. Lo único que nos importa de esos nombres es saber si son lugares “Calientes” o no.
Bueno, déjame controlar mi déficit de atención y volver al punto donde quería llegar. La escuela intermedia fue un momento muy impactante en mi vida, 1997, DJ Nelson y Alberto Style estaban sonando en todos lados, Don Chezina estaba en la cúspide de su fama. Titanic estaba arrasando en los cines poniendo a todos a llorar, digo esto para que tengas una idea de la zambumbia puertorriqueña en la que me encontraba. Ricky Martin aún estaba en el closet pero eso no nos impedía de molestar a las chicas diciendo que era “pato” a lo que ellas rápido lo defendían a capa y espada, inocentes todos nosotros de que nuestras bromas se volverían realidad.
Bueno eso es solo la punta del iceberg en la cual me encontraba en mi adolescencia. Pero lo que quiero señalar de la intermedia es que recuerdo a una chica muy entusiasmada hablando con toda seguridad de todo lo que quería hacer en la vida. Siempre he creído que las mujeres tienden a madurar mas que los hombres, y si no se trata de madurez, al menos se trata de que las mujeres siempre están mas adelantadas que los hombres en cuanto a mentalidad. Eso es lo que aprendí. Anyway, Escucho a esta chica, hablando de que quiere ser abogada, comprar casa y hasta tirarse en paracaídas, cosas que más tarde aprendí se llamaría el “bucket list”. Cuando la escuché, supe en ese momento que yo estaba fuera de su liga. Un chico como yo en sus 12 años. ¿Pensar tirarse en para caídas? Que bah, lo que pensábamos era en correr bicicletas y jugar de esconder y por supuesto jugar Nintendo.
Sin embargo, el recuerdo de esa chica que ni siquiera se su nombre lo llevo hoy a mis 39 años. Cosa que me gustaría encontrarme con ella y ver si pudo cumplir con su sueño de intermedia porque yo sin haber sido mi sueño tarde en mi adultez lo logre algunas las metas que ella mencionó. No le quiero quitar crédito a mi compañera. Ella me hizo saber que había mas cosas en esta vida que ir a la escuela, llegar a la casa y ver el show de Chevy. Esa chica la cual no recuerdo su nombre fue uno de tantos personajes, unos con nombre, otros sin nombre que me dieron pistas de cuan interesante la vida puede ser. Les prometo que esa chica posiblemente puede leer este blog y no saber que fue ella la que hizo este segmento, cosa que me hace señalar que nuestras acciones y lo que decimos hace eco en el curso de nuestras vidas y la de las personas que nos rodean. Pero eso será tema para otro blog. El objetivo es que esa experiencia junto con otras me ha formado no para saber que es lo que quiero ser cuando sea “grande” sino qué es lo que quiero hacer antes de morir. Esta vida es muy corta, créanme que después de un tiroteo, dos intentos de asalto a mano armada en Sudamérica y otras experiencias que me hicieron contemplar la fragilidad de la vida, hoy puedo entenderlo.
El que me conoce sabe que siempre fui bajito. Créanme que ser un “enano” no te da ventaja en nada en la escuela. La escuela puede ser cruel y segregante por algo que el individuo no tiene nada de culpa. Son 12 años de pura lucha, paciencia y adaptación a la vez que uno se da a respetar y valorar porque en especial la adolescencia puede ser una verdadera guerra. Pasé por algunas cosas, sin embargo la vida siguió. En la universidad conocí personas que me mostraron caminos en la vida que me llevaron a lugares en el mundo, a ayudar y servir a personas y hacer cambios en la vida de individuos como nunca pude haber imaginado. Regreso a mi patria, conozco la mujer de mi vida, me caso, levanto un negocio el cual me ayudo para mi primera hipoteca, en el proceso mi Padre Celestial me bendice de la manera más hermosa y aterradora del mundo, ser padre. Pasa el tiempo y el trabajo se pone malo, la economía se empieza apretar, y de ahí a mis 29, tomé la decisión más loca que jamás imaginé, enlistar en el ejército. En el “Army” descubrí un lado de mi persona que no sabía que existía, el potencial de ser lo que quiera ser mediante tres principios, motivación, compromiso y diciplina. Por un momento pensé que en el Army pasaría por un periodo similar a la escuela por ser de baja estatura. Pero descubrí que en el Army no les importa. Al contrario, fue motivación para dar el máximo y no quedarme atrás en el equipo. Si hay algo que el Army me enseño es que todo lo que somos y lo que tenemos en esta vida es la suma de todas nuestras decisiones. No voy a entrar en un tópico filosófico en cuanto al Army, pero lo que quiero decir es que ha sido una experiencia única. Claro que no es para todo el mundo pero sí es uno que para aquellos que tienen el corazón para aguantar y seguir adelante será una de las experiencias más gratificantes que puedan tener en su vida. Volví a viajar el mundo, he avanzado en mi carrera militar, hasta irónicamente llegué a tirarme en paracaídas. Y ahora llegando a mis 40 no siento que siquiera estoy a mitad de camino. Tengo muchas otras metas, la lista se vuelve más larga, porque decidí que no voy a morir con sueños, voy a morir con recuerdos. Pues sí, antes de morir voy a lograr todo lo que quiero lograr, descubrí que ser bajito no me limita para eventos de deportes, que no tener un bachillerato no es razón para no prosperar y ser educado. Que la pobreza es un estado mental y nada tiene que ver con bienes materiales, viajé el mundo, serví a muchas personas, he luchado, he reído, he llorado, he aprendido, he conocido personas maravillosas, he hecho cosas en las que jamás pensé ser capaz de hacer, pero cada vez que logro algo, pienso en esa chica, que con toda seguridad dijo que iba a conquistar el mundo. Espero que lo haya hecho, porque no quiero encontrármela y saber que esta friendo papas en algún “fast food”. Sentiría que le robé parte de sus sueños. Porque si yo he podido, definitivamente cualquiera puede. Y creo que esa es la idea principal de este blog. Si un muchacho que no tuvo un plan predeterminado de quien quería ser o que es lo que quería ser o hacer, ha podido sacar un gran provecho de la vida, creo que cualquier persona puede alcanzar el potencial que quiera alcanzar. Creo que lo que quiero decir, es que un día moriremos, eso es inevitable. “Memento Mori” mi gente, si puedes recordar eso, utilízalo como energía para lograr todas las cosas que quieres hacer y las cosas que ni sabias que podrás hacer. ¡Hazlo! crea un legado, una razón por la cual te puedan recordar. Porque solo tienes esta vida, y solo puedes lograrlo… Antes de morir.