
El otro día decidimos salir a comer en un “fast food”, así que terminamos en un McDonald que estaba dentro de un Walmart. Mientras esperábamos noté que el área común estaba sucia, minutos mas tarde un señor vira un refresco al piso, mi esposa tuvo la cortesía de ir y buscar un letrero que señala el piso mojado, el señor no le dijo gracias, solo se fue y ni siquiera le aviso a los empleados del reguero que había dejado. Tiempo mas tarde llega nuestra orden, no estaba completa, a mi hamburguesa le faltaba bacon, cuando mi esposa fue a reclamar le dieron el bacon aparte en una caja y le dijeron que estaban super ocupados para atenderla y que sea ella misma la que le ponga el bacon a la hamburguesa, mi esposa, siendo empleada de un restaurante parecido en el pasado se sintió sumamente irritada. Llegó a nuestra mesa y molesta me contó lo que le dijeron mientras abría la caja con los bacons, me mencionó que su gerente jamás hubiera permitido semejante cosa, para su gerente el buen servicio al cliente era prioridad y lo creo porque yo conocí a su gerente.
Esto me llevó a mi niñez, cuando mi padre me daba una tarea y yo no lo hacia bien, me mandaba a que lo hiciera otra vez diciendo “las cosas se hacen bien o no se hacen”. Cuando era niño eso para mi era una excusa para solo hacerme trabajar doble. En mi adultez entendí que lo que mi padre me estaba enseñando era un principio de vida, uno que he llevado a lo largo de mi carrera como empleado, como padre y esposo.
A lo largo de mi vida he tenido varios empleos, me recuerdo a los 15 años entregando hielo con mi primo por toda la ciudad, luego vendiendo antenas satélites para televisión, técnico de computadoras, asociado de ventas, guardia de seguridad entre otros, y en cada uno de ellos recordaba y practicaba lo que mi padre me enseñó. Hacia las cosas lo mejor posible porque las cosas se hacían bien o no se hacían. Cada trabajo lo hacia no pensando en el dinero, sino en mi reputación como empleado.
En la conversación con mi esposa señalé eso, hoy día en la sociedad hemos asociado erróneamente el salario con la calidad de servicio cuando una cosa no tiene absolutamente nada que ver con la otra. Por supuesto, trabajamos para ser pagados, nadie o mejor dicho casi nadie trabaja por amor al arte o al trabajo. Creo que en algún momento al menos una vez (Y estoy seguro de que nunca ha sido una vez) hemos escuchado, “no me pagan lo suficiente para esto”. Normalmente es la excusa que un empleado frustrado utiliza para no hacer el trabajo o simplemente no hacerlo bien. Y creo que el problema está en esa mentalidad, nuestra paga no tiene nada que ver con la calidad de nuestro trabajo. Perdona si estoy siendo redundante pero creo que es necesario que lo repita constantemente porque esta es la idea central de este blog. Esta sociedad ha adoptado una serie de pensamientos dañinos que han colaborado con un ambiente laboral tóxico y servicio mediocre. Nos hemos convencido de que en el trabajo hacemos el mínimo porque nos pagan el mínimo, pero seamos honestos en esto, les prometo que al empleado mediocre que hace el mínimo haría el mínimo aún siendo pagado el máximo, porque al final del camino nunca se trata del dinero, sino con el compromiso que tenemos no con el empleador, no con el cliente, si no con nosotros mismos. No nos damos cuenta de que lo que hacemos no solo refleja la cara de la compañía para quien trabajamos, si no que refleja la calidad de personas que somos.
Pero eso no acaba ahí. Ya quisiera yo que fuera así, pero somos seres sociales para bien y para mal, así que como el lugar de trabajo consiste en varios empleados muchas veces, el empleado mediocre no solo se conforma con poner su estampa de mediocridad en lo que hace, también se dedica a reclutar otros para que hagan lo mismo. Y cuando logra tener su tribu, su gente, la cosa se pone mejor porque entonces se vuelve tiempo de cacería, la nueva misión es bajar a su nivel todo empleado con alguna dignidad que esté tratando de hacer lo mejor que puede. A éste le toca un camino arduo donde normalmente será segregado, tratado con indiferencia y clasificado como decimos en mi país un “lambón del jefe”, ya que el jefe es el enemigo que aunque no los obligó aceptar un trabajo de salario mínimo esta condenado por ese empleado que solo aceptó la pobre propuesta de empleo por la desesperación de tener algo puesto que tener algo es mejor que tener nada.
Aclaro, no estoy abogando por ese empleador que claramente está explotando y aprovechándose de otros que son víctimas de un sistema de gobierno que nada hace por la clase trabajadora. Mi intención es establecer que a pesar de las circunstancias, una persona aún tiene la responsabilidad hacia sí misma de dar lo mejor en cada cosa que hace. La intención de este blog es invitar a cada persona que está leyendo esto a meditar y asegurarse que está consciente que su salario o empleo no define a nadie como persona y que también se asegure que su desempeño no está comprometiendo su dignidad, reputación o valor como empleado ni como persona. Quiero que sepa que cuando se dedica hacer lo máximo esta cultivando para sí mismo y que nada de lo que hacemos pasa por desapercibido, al menos no por siempre. Quiero que sepa que la importancia de mantener esa motivación, ese compromiso y esa diciplina es esencial para el alma y que cuando se logra mantener abre puertas a una mejor vida y por supuesto, un mejor salario.
Ahora, no quiero parecer el moralista romántico que sólo habla bonito porque aparentemente no sabe lo que habla porque o no ha estado en un trabajo malo o se ha olvidado lo que es tener un trabajo malo, sin beneficios, poca paga y altas demandas. Les cuento que sí estoy consciente y que todavía recuerdo lo que es eso porque aún lo vivo en algún grado. No tengo el mejor empleo del mundo ni los mejores beneficios, ni la mejor paga. Pero sí puedo decir que doy lo mejor de mí no sólo en mi trabajo, si no en todo lo que hago, y lo irónico es que ni siquiera soy el empleado estrella en donde trabajo, pero sí les prometo que cuando llego a casa me siento bien conmigo mismo y eso es lo que importa.
Ahora de lo filosófico a lo nerd de mi blog. Quiero decir que si eres miserable y sufriendo en tu trabajo, tengo buenas noticias, en una encuesta del 2022, se encontró que el 65% de las personas que entrevistaron eran felices en su trabajo, hasta yo mismo me sorprendí cuando lo leí, pero lo bueno de ésto es que significa que los trabajos están evolucionando y la tendencia es que los empleadores están realizando que un empleado feliz es un empleado productivo. Tal vez no eres feliz donde estas, pero la encuesta indica que en algún lugar no lejos donde vives hay un trabajo que sí te hará mas feliz, ofreciendo los beneficios y la paga que mereces.
Me gustaría terminar con algunos consejos en cuanto a qué hacer si sientes que tu trabajo simplemente no te motiva a dar lo mejor de ti.
- Redefine Motivación: La persona motivada no es aquella que siempre esta sonriendo y saludando a todos dando los buenos días y siempre riendo. La verdadera motivación viene de la fuerza de voluntad de la persona. Mantente comprometido contigo mismo, no tienes que creer en la misión y la visión de la empresa, esas actitudes de culto nunca me llamaron la atención, y nunca lo necesite para tener todo hecho al final del día. Decide que vas a terminar tu trabajo de la mejor manera posible y regresar a casa. Punto.
- Busca aprender algo nuevo: A veces creemos que sabemos todo sobre nuestro trabajo, pero en realidad solo sabemos lo necesario para llegar al final del día. Lee los manuales, busca en el internet datos curiosos del trabajo que haces, te sorprenderás de las cosas que puedes encontrar, conocer de tu trabajo creará un sentimiento de propiedad que ayuda a dar ese esfuerzo extra.
- Trata de ser más comunicativo con tus compañeros: Si hay algo que es cierto acerca del trabajo es que esta lleno de individuos totalmente diferentes a ti. Cada compañero está pasando por situaciones y cada uno tiene una razón distinta para ir al trabajo. Ese compañero aborrecido que no se lleva con nadie tiene una historia que explica su actitud. Nos llevamos mejor con las personas cuando las conocemos mejor. Un “buen día”, un “¿Cómo has estado?” abre puertas que tal vez ni sabias que existían. Ese compañero que no soportas podría llegar a ser tu mejor aliado cuando más lo necesites, como escuche una vez “solo destruimos a nuestros enemigos cuando los hacemos nuestros aliados”. El trabajo es el lugar donde pasas la mayor parte del día, no estaría mal tratar al menos de llevarte un poco mas con tus compañeros.
- Sé responsable de ti mismo y tus acciones: Si hay algo que me enferma es un empleado víctima. Todos hemos visto a ese individuo, llorando y buscando que le tengan pena porque es víctima de un empleador tirano, como si los demás no estuvieran en el mismo bote. Esa novela no complace a nadie ni ayuda en nada. Sé responsable de ti mismo y cambia lo que puedes controlar en el trabajo, sin embargo, sé flexible con lo que no puedas controlar. Solo tú eres responsable de como te va en el trabajo y como reaccionas ante lo que pasa en el día. Cuando dejas las excusas y tomas control de tus acciones y emociones, el día cambia para bien aún cuando el trabajo esté en caos total.
- Entrena y ayuda a los demás: cuando encuentras una manera más fácil y efectiva de hacer tu trabajo y lo compartes con los demás compañeros hace que éste sea mas fácil, y el día sea mucho mejor. Cuando compartes tus conocimientos y entrenas a los otros compañeros ganas respeto y lealtad. Te verán como un líder que vale la pena escuchar y seguir. El conocimiento sólo hace bien cuando se comparte.
- Haz la paz con tu jefe: Una de las misiones mas difíciles, ser jefe no es lo mismo que ser un líder y eso esta super comprobado. Realiza que tu jefe no es perfecto, hay algunos que no les importa, y son toda la definición de lo que es un ser incompetente e idiota, pero créeme que hay muchos jefes que tratan de hacer lo mejor por sus empleados con lo que tienen. Al menos trata de recordar que fue él quien te dio la mano cuando mas necesitabas, es él quien se encarga que de tu cheque no rebote cuando lo depositas. Posiblemente estas viviendo de cheque en cheque, pero al menos estas de cheque en cheque y no de lugar en lugar. No seas lambón, pero tampoco seas desconsiderado. Trata de mejorar tu relación con tu empleador. Te abrirá puertas, te lo prometo.
- Nunca dejes de trabajar en ti: Creo que este es el consejo mas importante que te puedo dar. Nunca dejes de trabajar en ti, aprende, certifícate, sigue estudiando, mantente al tanto del mercado afuera de donde trabajas. Yo soy un fuerte creyente que al empleador se le debe compromiso, pero la lealtad debe ser a uno mismo. Asegúrate que tienes la habilidad y el conocimiento necesario para ofrecer y exigir lo que crees que vales. Si tu actual empleador no te valora, otro lo hará de seguro. Solo asegúrate de que puedas ofrecer algo verdadero a la mesa cuando la entrevista llegue.
Espero que este blog un poco más largo de lo que normalmente posteo sea de gran ayuda y ayude al lector a dar lo mejor de sí aun en el trabajo más humilde. Porque al final del camino, las cosas se hacen bien, o no se hacen.