El Valor de las Palabras

Este fin de semana decidimos enviar las fotos de la escuela de mi hijo a mis padres y suegros en Puerto Rico. Los cortamos y los pusimos en sobres para mandarlo. Durante la dinámica se me ocurrió hacer algo más que enviar las fotos, así que le dije a mi familia que junto con la foto le enviaremos una carta escrita a mano de parte de nosotros a los abuelos. La verdad que no recordaba la última vez que envié una carta personal a alguien. Con Facebook, los correos electrónicos, mensajes de textos y los celulares, el escribir una carta, una dinámica que consiste en tantos pasos suena ilógico a seguir practicando, ósea, pongámonos a pensar, hay que buscar papel, un sobre, bolígrafo, escribir la carta, doblar el papel, ponerlo en el sobre, sellarlo, después hay que ponerle un sello, la dirección del destinatario y finalmente ponerlo en el buzón de correo. Para después esperar que pase por todo el proceso de la oficina del correo para que finalmente llegue al buzón del destinatario. Es todo un sistema, cuesta recursos y toma tiempo. Cuando con el poder de la tecnología lo único que tenemos que hacer es sacar el celular, buscar a esa persona en Facebook y escribirle “hey!”. Cosa que solo tomará segundos en llegar a la persona. Todo esto hace pensar que hacer cartas personales no es solo una cosa del pasado, sino que también es ineficiente e inefectivo.

Recientemente leí un artículo donde decía que el 37% de los americanos declaro que ha pasado más de cinco años desde la última vez que escribieron una carta personal. Otro 15% de los adultos confesaron que jamás en su vida ha escrito y enviado una carta personal. Y ni siquiera me quiero molestar en saber cuántos contestan una carta personal, porque seguramente el porcentaje es mucho más bajo.

Sin embargo, la tecnología misma ha traído desventajas que para mí ha llegado a ser mas significante que el tedioso y antiguo proceso de mensajería tradicional. Aunque estamos mas conectados que nunca en la historia del ser humano, Eso no significa que estamos mejor comunicados ni mucho menos mejor informados hoy día que en los tiempos de antes.

Lamentablemente el poder tener comunicación con nuestra familia y seres queridos en cualquier momento, nos ha dado la mentalidad que no hay apuro y que los contactaremos mas tarde, cuando nos desocupemos. Ese pensamiento nos lleva a días, que se convierten en semanas, meses y hasta años de procrastinación. En contraste, cuando la comunicación no era de tan fácil acceso, hacíamos que cada momento contara, las personas recibían una carta, y no tardaban en contestarla sabiendo que tardaría en llegar a su destino. Lo que nos hace concluir que antes aunque no estábamos tan conectados, sí estábamos mas comunicados.

En lo personal, tomé la decisión de volver a la dinámica arcaica de escribir cartas a mano. No puedo decir como me ha resultado porque aun necesito tiempo para que me contesten, pero el tener esta dinámica me ha hecho sentir cuanto valen las palabras, y cuan importante es estar comunicados más que estar conectados.

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